Artículo: “Límites, la estructura de nuestros hijos”

Puede llegar a ser difícil entender que nuestros hijos van creciendo día con día, sus capacidades cambian, su cerebro se desarrolla en muchos sentidos y con todo esto también cambian sus necesidades, necesidades de juego, de atención, de educación y principalmente sus necesidades de límites.

Cuando los bebés nacen requieren de todos nuestros cuidados para poder sobrevivir, dependen del adulto para poder seguir adelante y ésta tarea aunque resulta muy agotadora también resulta confortable por que todo depende de los adultos, hay horarios establecidos, reglas y él bebe va a adaptarse, hay cierto grado de control ya que los bebés en sus primeros meses necesitan de comida y descanso principalmente.
Es cuando el bebé comienza a crecer y a desarrollarse física y mentalmente que empieza el verdadero reto en la educación de los hijos, ¿qué pasa con su voluntad y sus deseos?, ¿cómo aprender a crear un vínculo amoroso con nuestros hijos estando los límites y las reglas presentes? Este tipo de dudas generalmente estará rondando los pensamientos de los nuevos padres ya que generalmente y actualmente se asocian las reglas y las consecuencias con ser “malos padres” o con ser demasiado rígidos. Sin embargo a lo largo de la evolución del ser humano se ha observado que lo que organiza la psicología del ser, lo que la mantiene sana y con motivación, es el límite. Así que, ¿qué es un límite? El límite es aquel acuerdo prexistente que nos va ha indicar qué es permitido y que no en un sistema familiar, en una sociedad, en un gobierno, es decir que en la relación padres-hijos, el límite es lo que le va ha indicar al niño o niña hasta donde llega el como individuo en la relación con sus padres, puede ser un lenguaje no hablado que indique a los niños quién en esa relación tiene el control, este control es un control inconsciente que va a empoderar a los padres sin necesidad de malos tratos ni agresiones y sin ser una dictadura.

Con los límites vamos a enseñar también a nuestros hijos que existen más personas a parte de él o ella y que son parte de un sistema familiar y social que requiere de reglas establecidas para poder funcionar, capacidad que se va desarrollando con el paso del tiempo en la psique de los niños pero que resulta importantísimo ir construyendo este concepto desde muy temprana edad, más o menos desde que comienzan a caminar. Los límites van a propiciar un ambiente estructurado que permitirá saber exactamente qué será tolerado y que no, es aquí en donde entran los valores como el respeto al otro, el agradecimiento, la cortesía, la escucha, la comunicación, es interesante también, cómo es que si esto queda claro en el trato hacia los demás, será sencillo después irlo incorporando todo esto hacia ellos mismos, el autorespeto, la autocomunicación y la autoescucha, lo cual hará de sus hijos personas con gran inteligencia emocional y fortaleza.

El tip maravilloso de la impartición de límites de los padres hacia los hijos es la comunicación, es decir, que un límite siempre debe de ir acompañado de una explicación, tendrá que tener un argumento lógico y sencillo que permita a los niños entender con qué va asociada la regla, es decir por qué es importante recoger sus propios juguetes, por qué es importante no gritar a los demás, por qué es importante compartir o expresarse o no golpear, comer bien, descansar, etc. Todo tiene una explicación con un gran sentido al educar y al decir qué si y qué no a nuestros hijos, sin embargo esa información en ocasiones no llega a ellos y es lo que hace falta, compartir con nuestros hijos el porqué de lo que les pedimos.

Es importante recalcar que esto no es igual a falta de consecuencias para los niños o niñas que no cumplan con el límite o las reglas establecidas, pero es diferente educarlos desde el castigo, que desde la responsabilidad de hacerse cargo de sus acciones, va a existir una consecuencia acorde a lo que no se cumplió también con una explicación sencilla que les permita aprender. La consecuencia va a ser parte del establecimiento del límite y de las reglas y lo que les dará fuerza, una vez establecida la consecuencia debe cumplirse. Aprender en este caso, significa que los niños logren asociar la petición de sus padres, con el argumento del porqué es así, con la consecuencia dada.
Definitivamente todo lo anterior debe de ser parte de un conjunto que sea coherente en muchos aspectos, el ejemplo de los padres y su propio comportamiento va a dar las pautas para que estos límites funcionen y tengan un efecto educativo en los hijos. Si un padre prohíbe a sus hijos golpear, golpeándolos esto no va a tener mucho sentido para ellos, lo único que se generará será enojo, lo cual después saldrá en alguna actuación por parte de los niños. Si yo como padre o madre miento o no me comunico o cuando lo hago grito, lo más seguro es que sus hijos lo hagan de la misma manera. Naturalmente no podemos pedirles a nuestros hijos de manera tan sencilla que hagan lo que nosotros no hacemos, no cumplimos o no llevamos a cabo.

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