Artículo. “Acumuladores”.

El desorden en el hogar no siempre es indicativo de que hay un problema de acumulación, el diagnostico siempre está determinado por el grado en el que se presenta el síntoma.
El por qué la gente “permite” que el desorden en su casa no tenga fin, está totalmente relacionado con una condición emocional y psicológica, en ocasiones neurológico, sin embargo es muy importante remarcar que el diagnostico de trastorno por acumulación (según la American Psychiatric Association DSM- V) necesita de un diagnostico diferencial, es decir que hay muchos trastornos mentales que rodean esta condición y que pueden tener sintomatología parecida, por eso es importante acudir con un especialista.

El trastorno por acumulación puede confundirse con un trastorno de ansiedad generalizada, síndrome de Diógenes, trastorno obsesivo compulsivo, el cual en esencia se deriva de este último.
El DSM V estableció que el síndrome de acumulación forma parte de los trastornos obsesivos compulsivos, pero lo categorizo por separado.
El desorden en el hogar puede significar falta de límites emocionales y corporales consigo mismo y con el exterior, falta de claridad emocional, confusión mental, aprehensión y dificultades para vivir los duelos y las separaciones, eventos traumáticos sin resolver, conflictos en el acercamiento emocional con otro por miedo a la perdida, lo cual se “compensa” con acumular cosas materiales que separen del contacto y vinculo humano, ansiedad y angustia.

Entre 2 y 4% de la población mexicana padece trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que se manifiesta en la mente de los pacientes con ideas o imágenes repetitivas, de contenido aparentemente absurdo. Sus síntomas aparecen a los 10, 20 o 30 años de vida, difundió la Secretaria de Salud en un comunicado de prensa. Hay rangos de edad prevalentes a los 10 y 12 años de edad, entre los últimos años de la adolescencia y los primeros años de la edad adulta. En México el 70% de quienes padecen el trastorno lo desconoce.
La clínica de Trastorno Obsesivo Compulsivo del Instituto Nacional de Psiquiatra en México cuenta con estadísticas de que en México existen 2.5 millones de personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo.

Las obsesiones propias del TOC se caracterizan por pensamientos muy angustiantes que consumen gran cantidad del día al paciente y desencadenan conductas repetitivas o rituales mentales, para disminuir la angustia provocada por la obsesión. Esto puede incluir el tema de la acumulación como ritual para contrarrestar algún tipo de fantasía o de renuncia.
Las personas pueden ir dejando que este desorden aumente porque esto signifique un mecanismo de defensa para mantener sus emociones controladas, por otro lado porque no tienen capacidad de introspección y el sujeto está convencido de que su comportamiento no es problemático a pesar de las evidencias de lo contrario. También puede ser por que la persona carezca de introspección e incluso esto se presente con ideas delirantes, es decir que este fuera del contacto con la realidad.

En términos generales, la aparición de los trastornos obsesivos compulsivos se relaciona con la combinación de factores genéticos, ambientales y del desarrollo. Hombres y mujeres se ven afectados casi de igual modo. Las diferencias en la aparición y frecuencia según el sexo, son determinadas por muchas cosas, biología, edades de reproducción, diferencias hormonales, así como nivel socioeconómico, cultural y el tipo de educación recibida.

Características para darnos cuenta cuando ya es un problema serio.

1.- Dificultad persistente de deshacerse o renunciar a las posesiones, independientemente de su valor real.

2.- Esta dificultad es debida a una necesidad percibida de guardar las cosas y al malestar que se siente cuando uno se deshace de ellas.

3.- La dificultad de deshacerse de las posesiones da lugar a la acumulación de cosas que congestionan y abarrotan las zonas habitables y alteran en gran medida su uso previsto.

4.- Hay deterioro en el aspecto social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

5.- Puede generar deudas económicas que lo lleven a la quiebra por adquirir las cosas que quiera acumular, situaciones insalubres con riesgo de enfermedades, alejamiento de seres queridos, aislamiento, puede estar en riesgo físico por la obstrucción y deterioro de la vivienda.

La conducta acumuladora es un fenómeno conductual complejo. Esta conducta es
considerada como un trastorno sólo cuando está caracterizada por la excesiva colección y la incapacidad para tirar los objetos que han llegado a ser inútiles y cuando causa problemas personales, económicos, familiares o sociales. Se pueden categorizar ocho tipos clínicos diferentes de conducta acumuladora: coleccionismo; conducta acumuladora falsa o pasiva; síndrome de Diógenes; conducta acumuladora en el trastorno obsesivo-compulsivo; conducta
acumuladora como consecuencia de la compra incontrolable; conducta acumuladora
ritualista, estereotipada, propia de los enfermos neurológicos; coleccionismo fetichista, y la conducta acumuladora de animales.

Las cosas que se acumulen si serán predeterminadas por la persona que lo padezca, es decir que lo que la persona acumule será representativo de sus propios pensamientos, sentimientos, experiencias de vida y traumas, esto puede generar un tipo específico de acumulamiento pero en generar es el hecho de no poder renunciar a las cosas y de compensar con eso su ansiedad y emociones.

Formas para mantener y controlar el desorden normal:

1.- Trata de hacer una lista de actividades de la casa que normalmente tengan que hacerse para mantener el orden. Después reparte algunas de estas actividades a lo largo de tu semana, una o dos al día, dependiendo tus horarios. Teniendo estas actividades dentro de tu horario cotidiano y con tu compromiso por cumplirlas, podrás ir evitando el acumulamiento de quehaceres ya que los irás desahogando día con día y poco a poco.

2.- Date cuenta que estar en un ambiente limpio y ordenado te hace sentir mejor, es reflejo de claridad y puede motivarte a cumplir con más metas que te propongas.

3.- Intenta hacer las actividades más comunes y frecuentes en el mismo momento en que terminas de ocuparlas, por ejemplo, si acabas de comer lo recomendable seria que después de haber reposado un poco, continúes con la limpieza de esos trastes, así evitaras que se acumulen y que sea más difícil hacerte cargo de ellos después, también evitaras malos olores.

4.- Evita acostumbrarte a dejar las cosas para después, hazte cargo de ellas, si te es posible en el momento en que te percatas de ello, si no te es posible, intenta lo de la lista que se menciona en el punto1.

Para evitar acumulamiento:

1.- Trata de obligarte a hacer limpieza frecuentemente, esta limpieza incluye papeles que ya no utilices, recibos, cuadernos o apuntes de la escuela que te sean ya inservibles, muñecos de peluche o ropa que solo tienes guardados sin un fin. Si abres tu closet y te das cuenta que hay ropa que no utilizaste durante el año que paso, es ropa que no volverás a usar.

2.- Date cuenta que seguramente existen muchas cosas en tu casa que no utilizas y que éstas cosas pueden servir para alguien más, como ropa y utensilios que te sobren, siempre hay gente dispuesta a darles buen uso. Hacer donaciones te dejará con un buen sabor de boca.

3.- Trata de comprar solo lo necesario, esto aplica para ropa, comida y utensilios, a veces no nos percatamos que hay cosas que simplemente no necesitamos, esto puede ser el principio de la acumulación.

4.- Ten en cuenta que las cosas materiales no son las que nos traen los momentos de vuelta, somos nosotros mismos lo que podemos revivir dentro de nuestro ser aquellos instantes que nos quitaron el aliento.

Artículo. “10 pensamientos para superar los celos de pareja”.

Lo más importante es tener en cuenta que los celos son una combinación de supervivencia, educación e inseguridad. Esto lo podemos ver en la infancia con la llegada de un hermano por ejemplo. El ser humano necesita que la persona a la que ama y de la que depende, lo ame igual para poder garantizar su protección y no le gusta la competencia. De igual forma, puede ser la expresión cultural de un rol “masculino” de posesión y control hacia la mujer o la expresión del “amor” en las parejas. También puede ser miedo e inseguridad por no sentirse capaz de mantener una relación o una sensación de valer poco como para merecer que la otra pareja se mantenga a su lado. Ya sea por una parte instintiva del ser humano o por cuestiones culturales o de autoconcepto, en México los celos son parte común en la pareja, por eso es importante hacer algo para superar los, ya que este fenómeno desgasta las relaciones y genera violencia.

1.- Lo más importante es hablar de los celos con la pareja, tener la confianza para abrir este sentimiento ya que es algo que en realidad estará perturbando a quien lo esté sintiendo y esto tarde o temprano alterara la relación porque lo que no se habla, se actúa. Se tiene que hablar sin acusar al otro, con la intención de compartir con el otro este sentimiento.

2.- No obedecer las voces de los celos. Es decir, si alguno de los miembros de la pareja está sintiéndose muy celoso, tendrá que poner primero a cuestionamiento consigo mismo estos pensamientos y tener un diálogo interno, es conocido que el pensamiento humano se desarrolla en cuestión de segundos y es capaz de generar desde la fantasía, muchas historias. En muchas ocasiones, eso que se piensa, no está pasando.

3.- No actuar cuando se esté enojado. Es importante como celoso o celosa, aprender a frenar esos pensamientos y hablar con la pareja una vez que se esté más tranquilo o tranquila. Ya que los pensamientos de celos pueden llevar a una discusión de mucha agresión en donde no se expresa la sensación de inseguridad si no, la violencia de la fantasía y eso puede destruir la relación.

4.- Pedir al otro algún acuerdo o acuerdos, en lo que trabajas en tus celos. Reconocer que los celos en muchas ocasiones, son más un problema individual de asuntos de inseguridad, miedos, control y autoexigencia y acudir a un especialista para ver que te está pasando, es un gran paso para la relación, será de suma importancia para poder superar los celos con la pareja. La propuesta es que la pareja que ya se identificó como celoso o celosa, pueda hablar de eso y pedir, con amor, ciertas cosas que lo (a) ayuden a tranquilizarse, como por ejemplo, “si tienes todo el tiempo el celular con clave, me siento inseguro (a) ¿podrías desbloquearlo? Me sentiría más tranquilo (a)”, “podrías llamarme dos veces al día, eso me haría sentir más seguro (a)”, etc.

5.- No incurrir en interrogatorios. Es frecuente que el celoso (a) recurra a interrogar a su pareja constantemente, esto desgasta, genera mucha frustración y alejamiento en la relación. Será mejor esperar a que sea el otro quien cuente lo que tenga que contar, en dado caso, se puede preguntar con amor, algo que se quiera saber, no desde la desconfianza si no, desde la curiosidad del compartir entre pareja.

6.- Fijar los límites. Es muy importante detectar y diferenciar la realidad interna de la realidad externa, tanto para solucionar los celos como para mirar hacia dónde va la relación. Es decir que si hay cosas en la pareja que de verdad están pasando, como faltas al compromiso, ausencias y además esta pareja no te recibe estas pláticas y cada vez que quieres externar tus sentimientos para generar acuerdos, esta persona no los recibe y los devalúa, tal vez no conviene continuar con esa relación. Si hay amor y respeto, la pareja estará dispuesta a ayudarte y a recibir lo que te pueda estar pasando. Hay cosas que están en el mundo interno por historia de vida y miedos pero hay cosas que si pueden estar sucediendo, fijar los límites será parte importante para no generar una relación de violencia y tu autoconcepto se deteriore aún más.

Artículo. “El registro inconsciente del amor”.

“Es irreal pensar que la sensación más difícil de sentir sea el amor”. Esto es lo que salgo pensando constantemente de mi consultorio después de sesiones con mis pacientes. Podríamos pensar que el odio o la sensaciones que llamamos “negativas” fueran las más difíciles de sentir, sin embargo, con el paso del tiempo, logro darme cuenta que el amor es la emoción más complicada de evocar y de dejar fluir.
Así que, ¿cómo influirá en el día a día o cómo se verá reflejado esto, en la principal relación amorosa, es decir con la pareja o en la búsqueda de la misma?
En el consultorio, llevar a mis pacientes a sentir amor, significa e implica una cadena de resistencias y defensas más fuertes que para cualquier otra emoción. Pareciera que el odio o el enojo por ejemplo, dieran una sensación de fortaleza y defensa más que en comparación con alguna otra emoción que fuera positiva y esto la hace más fácil de sentir. Pero, ¿que ilógico no? Si lo pensamos desde la razón, tendría que ser el amor la sensación más buscada, tendría que ser la que genere más confianza, protección y seguridad, sin embargo, la sensación que genera más seguridad y confianza es el enojo y el odio. ¿Por qué será que recurrimos más a esto? ¿Será que el amor nos evoca a recuerdos y sensaciones aún más dolorosas que lo negativo en sí? ¿Por qué parece que sentir amor duele más, que sentir odio?
Creo que el hecho de sentir amor, implica inconscientemente en la experiencia de la mayoría de las personas, estar vulnerable y expuesto, como si esto los llevara directo a sensaciones de abandono, de maltrato, de separación, de dolor y como resultado a una emoción de enojo y de abuso, pero, ¿por qué una cosa se asocia con la otra de manera tan inconsciente, automática y tan general?
Lo increíble es pensar que las primeras experiencias de amor incondicional del ser humano hayan sido, decepcionantes y frustrantes como para generar en cada una de las personas la necesidad de no volverse a sentir así, jamás en su vida. Es increíble pensar que las primeras experiencias de vida que tuvieran que ser las que brinden una capa protectora de amor genuino para poder enfrentar las vicisitudes de la vida, sean por el contrario, las que más desgastan y destruyen al ser humano. Según algunos autores del psicoanálisis, la personalidad y los rasgos de carácter, se instauran de los 0 a los 6 años de edad, esto trae como responsables directos a los padres, a su entorno social y a su carga genética. Esta combinación será la que forme la estructura de las personas, por eso es importante considerar que todos venimos de seres humanos los cuales por naturaleza somos imperfectos. Esto no significa que no exista amor, significa que ante la dependencia y la necesidad infantil, cualquier situación será difícil de asimilar. Desde la separación física con la madre en el nacimiento al dejar de ser uno, hasta el nacimiento de un hermano, el abuso sexual, la exigencia, la falta de límites, el incesto, los golpes, el divorcio, las infidelidades, la devaluación, la comparación, la inmadurez de los padres, las decisiones de estos, así como la sobreprotección, todo implica que a las primeras personas a las que se ama, el primer amor de la vida; los padres, son los primeros en enseñar que el amor duele y entendemos que amar es igual a ser dependientes, igual a estar vulnerables por lo tanto a resultar lastimados, es como si la mente nos llevara de nuevo, sin darnos cuenta a esa emoción, un viaje en el tiempo que dura segundos y que si no lo hacemos consciente, no podremos darnos cuenta que está sucediendo. Entonces, sería lógico que, en el presente, cada vez que se está frente al amor, se resistan a sentir en realidad, la mayor de las heridas registradas en el ser, siendo esta sensación la evidencia de la desilusión más grande. Ahora tiene sentido que se prefiera huir más del amor, que del enojo, así que el enojo constante ante la pareja parece más una defensa que parece nos protege. Qué difícil pensar que éste es el primer registro de lo que va a significar en el presente y en el futuro, para cada uno de nosotros, amar. Entonces, también tiene sentido, que se busque y se establezca una relación amorosa con gente que nos hace sentir igual que en la infancia, personas que “se parecen” a nuestros padres. La idea será, hacer esto consciente para poder romper y reestructurar una manera distinta de amar y de sentirse amado, sin sentir que amar es regresar a la herida original, dejando la parte infantil a un lado para empezar a vincularnos de una manera más adulta y responsable. En realidad, no sirve de nada enterrar las cosas, tarde o temprano la historia personal se proyectará en las decisiones tomadas.
Así que, ¿cuál es tu registro inconsciente del amor? ¿A qué estás renunciando por no darte cuenta?

Articulo. “Padres permisivos”.

Definitivamente los padres permisivos son una nueva generación de padres y parece que cada vez más frecuente.
En una época distinta y durante muchos años en generaciones pasadas, reinaba la palabra del hombre, del padre, del rey, del gobernante, del marido, como única e incuestionable, rayando en la rigidez, en el aislamiento y en la intolerancia, siendo ésta la mayor muestra de autoridad, la cual daba pie a leyes, a discriminación, así como ha miedos y angustias. Esta palabra, podía entrar e instaurarse en la familia o sociedad, incluso, por boca de la madre “ya verás cuando llegue tu padre”, “tu padre se va a enfurecer”, “respeta a tu padre”, “no le respondas a tu padre” etc aún incluso aunque el padre, no estuviera presente.
El resultado de dicha educación trajo como consecuencia sentimientos de opresión, de tristeza y miedos, pero sobre todo, muchísimo enojo, lo cual junto con el proceso de la adolescencia, fue combinación suficiente como para generar una explosión de rebeldía, coraje e ilusión de libertad y venganza, que permitiera romper con estas cadenas y con estos sentimientos de devaluación y minusvalía. Después de muchos movimientos en contra de la opresión y la devaluación vinieron ahora, los hijos de este sistema que, después de salir del dominio del padre juró jamás ser como él y en su caso, jamás ser como ella, o sea jamás ser como mamá ni como papá. No ser un dictador ni ser lo suficientemente sumisa como para permitir la supresión paterna en una relación desigual y sin rastros de equidad en donde no hay ni voz ni voto.
Ahora el padre y la madre desean ser más amigos que padres de sus hijos, no están de acuerdo con las reglas, ni con los límites, ni con la disciplina, porque en su mundo interno, esto es igual a faltar a sus derechos y una forma de agredirlos. Con esta fórmula, resulta muy complicado decir que no y crear reglas. Es aquí, en donde todo empieza a distorsionarse y la delgada línea entre la tolerancia y la intolerancia, toman un giro complicado, en donde ya no se ve el dar lo que necesitan si no lo que quieren y en donde incluso, el ser autoridad genera miedos en los padres.
Ahora viene un niño lleno de poder mucho antes de lograr entender qué es el poder, “un niño rey que su palabra es ley”, un niño que por procesos de desarrollo su único parámetro y brújula es la sensación y la emoción, en un ambiente en donde puede sentir el miedo de los padres por ejercer frustración. Llegamos entonces al punto en donde un niño que necesita de amor, comprensión y tolerancia pero también de estructura, límites y educación, sólo recibe la primera.
Lo anterior es la parte superficial de la falta de estructura emocional, es decir que el real problema de esta nueva educación es lo que pasa en el mundo interno de cada niño y adolescente; no hay un rol establecido, no hay jerarquías, no se internalizó la ley, todos se viven como iguales, hay una expansión del yo en donde el niño no puede diferenciarse del mundo externo y todo lo siente como una extensión de sí mismo por lo tanto no entiende el no, no se desarrolla la capacidad de metaforizar o aplazar el placer, todo se vive concreto y todo esto es la estructura y la base de la enfermedad emocional porque la vida no es así. Todos somos seres limitados y la realidad es que no vivimos en un mundo que nos diga si, todo el tiempo.
Estas son las grandes cosas que como guías de los hijos e hijas podemos enseñarles, brindándoles fortaleza basada en sí mismo y no en el control del exterior.

A continuación te ofrecemos 5 tips que pueden ayudarte a dejar de ser un padre permisivo.

1.- No confundas poder con empoderamiento.
Los padres y las madres necesitan ejercer sobre las vidas de sus hijos control, eso lo tenemos que entender, pero no es un control basado en la opresión o en la humillación, es un control basado en la participación inclusiva, la responsabilidad y el desarrollo de las capacidades. Es importante sentirse fortalecido, confiado y seguro como padre y madre, entendiendo que su posición como adultos en ésta relación, les da una jerarquía que debe de estar sustentada en una visión que impulse la organización de la familia así como los cambios positivos, mediante el amor incondicional, la constancia y los límites.

2.- No confundas miedo con respeto.
Se ha mal entendido que la educación sólo puede ser asimilada por los hijos o ejercida por los padres desde la agresión o desde la devaluación. Es decir que los hijos solo hacen caso cuando los golpeas o cuando sienten temor por las reacciones de estos padres y de estas madres. El respeto va mucho más allá y propone una relación donde yo puedo educar con el ejemplo y con argumentos reales que vayan dirigidos hacia el bienestar de este hijo o hija, sin gritar y sin insultar. Por ejemplo, “no puedes comer demasiado pastel porque tu estomago es muy pequeño y no te va a caber, si no te cabe te dolerá después”. Entonces decir que no, con firmeza y sin cambiar de opinión en algunos casos necesarios, no sera un abuso y no estaremos repitiendo la sensación de ser un dictador.

3.- No confundas ser agresivo con poner límites.
Esta puede ser una de las bases de lo que se decía al principio, confundir el decir que no, con opresión e irracionalidad como se hacía en épocas pasadas. Hay que diferenciarlas, los límites son aquellos topes que se irán estableciendo en la convivencia que indican una dirección y una orientación, es decir argumentos lógicos y reales que acompañen a este niño o niña a lo largo del tiempo, él no, tiene que ir acompañado de un porqué y un para qué adaptado a la edad de este hijo o hija.
O sea que, impartir límites no es lo mismo a ser irracional o mal padre o mala madre, los límites no dañan, estructuran. Los límites son jerarquía sin sometimiento.

4.- No confundas calidad de tiempo hacia los hijos e hijas con permisividad.
Actualmente es más común que ambos padres trabajen, también es común que los padres estén separados, esto puede propiciar que haya una sensación de culpabilidad por pasar poco tiempo con estos hijos e hijas. La culpabilidad genera una necesidad de compensar y a lo mejor la sensación de haberse equivocado en diferentes decisiones. Esta culpa y esta compensación se puede ver reflejada en “te dejo hacer lo que quieras porque cómo te digo que no si nunca estoy” o “pues si no te veo, ni modo que te esté diciendo todo el tiempo que no” o “yo soy el papá o la mamá buena”. Es aquí donde una cosa se mezcla con la otra volviéndose confusa. Hay que diferenciar esto y optar por el tiempo de calidad, tal vez no puedo estar mucho tiempo con mis hijos o hijas pero cuando esté, pondré toda mi atención, sin celulares, sin distracciones y les daré en esos momentos límites, amor y estructura que se mantenga y perdure aunque yo no esté físicamente.

5.- No confundas amor con sobreprotección.
Actualmente es muy común y en realidad es fácil pensar que la protección extrema es una señal de mucho amor, por eso es tan difícil entender que esto puede generar daños en la estructura mental y emocional de las personas. Lo que generalmente no sabemos es que la sobreprotección trae un doble mensaje oculto, un mensaje de “lo hago yo, porque tú no puedes, si lo haces tu talvez algo te pase, entonces seguro lo haré mejor yo” parece por fuera, que es una bonita forma de evitar malos ratos a nuestro hijos, sin embargo, lo que ellos necesitan es sentirse capaces de hacer las cosas y de superarlas aunque no salgan como habían pensado, la vida es así en todos los sentidos, y no podemos crear en la mente de nuestros hijos que siempre habrá alguien que les haga todo. No les estamos ayudando a generar tolerancia a la frustración, herramienta básica en la vida para salir adelante y conseguir la metas deseadas.

Finalmente, es necesario comprender que esto implica esfuerzo y constancia, esfuerzo que será retribuido en una relación positiva y amorosa con nuestros hijos e hijas, que podrá perdurar a través del tiempo y a través de las crisis naturales del crecimiento y desarrollo del ser humano.
Nuestro esfuerzo implica, al estar con ellos, dejar a un lado los aparatos electrónicos, las redes sociales y los videojuegos como parte del vínculo que se hace con los hijos, para poder entrar al mundo de la relación íntima y personal, en donde me involucro para educar y guiar.

Articulo. “Papás que no dejan crecer a sus hijos”.

Este, es un tema definitivamente interesante, ya que casi no se habla de los procesos que viven los padres en cuestión de separación y duelos.
Para poder entrar en este tema, es imprescindible primero cuestionarnos lo siguiente. Es común leer y escuchar sobre los cambios y adaptaciones de los hijos, su crecimiento, las etapas, la adolescencia y cómo ésta, está llena de duelos y reajustes y así hasta llegar a la adultez de ellos. Se habla de la comprensión y la tolerancia hacia los hijos para poder ayudarlos a pasar por todo su desarrollo, sin embargo, ¿qué pasa con los duelos de los padres? Al final, los padres también viven en constante separación de sus hijos, entonces ¿qué hay de las emociones de estos padres y de sus propias adaptaciones en todos esos años?
No es que los hijos tengan entonces que ponerse a cuidar a sus padres, es que los mismos padres puedan hacerse cargo de lo que les está pasando teniendo más claridad de lo que están sintiendo con el crecimiento de sus hijos poniéndole nombre y reconociendo que también ellos pasarán junto con sus hijos, por fases de cambio y renuncias constantes. Así como por etapas de muchas emociones. Estar al pendiente de esto y hacer consciencia de que existe y que es común, hará de la separación un camino menos difícil y menos doloroso que llevara a menos actuaciones de aprehensión por parte de los padres hacia sus hijos.

A continuación te proponemos algunos tips que podrán ayudarte a vivir el crecimiento de tus hijos.

1.- Tenemos que reconocer que los hijos, no son de nuestra propiedad.
Esto es algo frecuente de sentir, no es consciente, ni es por hacer daño, sin embargo, existe una asociación en las emociones y en la mente por haberlos tenido, en el caso de las madres dentro del cuerpo, y en ambos por haberlos alimentado, cuidado y mantenido durante tantos años. El proceso de crecimiento en el útero, los cambios y la necesidad del bebé tan demandante al nacer, generalmente hace que todo se vuelque en torno al nuevo integrante de la familia, las personas suelen poner pausa a muchas cosas para dedicarse a esta personita, esto hace que cada uno de los cambios de este bebé sean en ocasiones, incluso dolorosos. Es decir que, nuestra obligación como padres es estar ahí cuando lo necesiten y también alejarnos cuando así se requiera.

2.- A partir del momento de su nacimiento, este bebé iniciara un camino largo de separaciones e independencia.
Tenemos que estar muy conscientes de que el nacimiento mismo del bebé es una separación, marca una diferencia corporal, de ser un cuerpo dentro de otro, surgen dos cuerpos diferentes y hay que aceptarlo. De ahí en adelante, este bebé crecerá dia con dia con la intención de desarrollarse lo suficiente como para no necesitar de nadie. Gatear, caminar, hablar son símbolos de separación con la madre y el padre, es una forma de decir que poco a poco se necesita menos de estas figuras y hay que respetarlo, no como una falta de amor, si no como un proceso natural y necesario.

3.- Aprender a separarnos como padres, no es igual a abandonar física y emocionalmente a nuestros hijos.
A veces nos cuesta tanto trabajo dejar ir y aceptar la separación que podemos caer en el enojo y en la incomprensión, llevándonos a actuar de manera tajante o muy fría pensando tal vez que así nos dolerá menos. Lamentablemente lo anterior no funciona como quisiéramos, ni nos es más fácil separarnos, ni funciona para los hijos ya que podemos generarles muchas heridas y tristeza, tristeza que más adelante se convertirá en enojo y en culpabilidad, imposibilitandolos a sentirse seguros y capaces. Entonces puede que esos hijos se queden con nosotros pero no por amor, si no por miedo, inseguridad, enojo y culpa.

4.- Si tengo problemas con las separaciones, con los duelos y he mantenido muchos procesos así sin solucionar a lo largo de mi vida, tendré dificultades para dejar crecer a mis hijos.
Tenemos que recordar que la forma en la que hemos vivido nuestra vida a lo largo de los años, será la forma en la que vivamos en general todo lo que viene, negar la realidad, negar nuestras emociones, no hacernos cargo de nuestras heridas, traera como consecuencia una acumulacion importante de sentimientos que no me dejaran avanzar como persona.

5.- Si baso mi tranquilidad, mis actividades, en mis hijos y deposito mi vida entera en ellos y no me ocupo de desarrollarme como persona, no nada más como padre o madre, tendré problemas para dejar crecer a mis hijos.
Es común que se confunda el amor con la dependencia y que pensemos que esa es una buena forma de estar al tanto y de cuidar a nuestros hijos, sin embargo debe de existir un límite y una línea que nos separe sanamente. El hacernos cargo de nuestra vida en todas las esferas que nos constituyen como el trabajo, la vida social, la pareja, lo académico y los logros que esto conlleva, nos ayudará a nutrir otros aspectos importantes para poder tolerar la separación de los hijos y su crecimiento y así poder retirar esa energía cuando sea necesario a otras cosas sin abandonar y sin avasallar a los otros.

6.- Si no dejo crecer a mis hijos, cultivaré en ellos miedo e inseguridad.
Es decir que haré de estos hijos personas incapaces de valerse por sí mismos y generaremos así, una cadena interminable de dependencias que genera dolor emocional. Madres y padres fuertes, propician hijos fuertes. Madres y padres seguros, propician hijos seguros.

Recuerda que este es un tema sensible y puede ser que a simple vista no reconozcas ninguno o muy pocos de los puntos anteriores los cuales te pudieran estar pasando, es difícil en muchas ocasiones aceptar como nos estamos sintiendo porque duele. Date unos momentos, incluso unos días para pensar si en realidad esto, te pudiera estar pasando a ti, no pasa nada y siempre es mejor que te hagas cargo de tus emociones. Si lo detectas, hazte cargo de esto y asiste a terapia o a algún taller que pueda ayudarte a saber lo que te esta pasando, recuerda que hacernos cargo de nuestras emociones también es una forma de cuidar a las personas que más amamos.